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Miércoles, 27 Septiembre 2017 00:00

De huelgas de pilotos y de cómo quieren pilotearlas

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De huelgas de pilotos y de cómo quieren pilotearlas

Felipe Orjuela-Ruiz
Estudiante de Economía y Gobierno
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Usted y yo, amigo lector, hacemos parte del amplio grupo de personas que no sabe manejar un avión.  Así estemos dispuestos a ponernos al volante y pilotear un vuelo Bogotá-Santa Marta, no podríamos hacerlo ni tomando Red Bull. Somos entonces mano de obra no calificada en el mercado laboral de la aviación; no hay aerolínea alguna (responsable al menos) que esté dispuesta a contratarnos como pilotos de avión. Este preámbulo es necesario para entender los problemas de la reciente huelga de Avianca debido a que los paros obreros funcionan si y solo si antes de estos hay un control eficiente de la mano de obra disponible; si no hay con quien remplazar a los pilotos, las empresas deberán negociar las exigencias de estos para que vuelvan a trabajar.  Como son pocos los que saben manejar un avión e inclusive son menos los que tienen licencia para manejar uno,  las aerolíneas no podrán remplazar a sus pilotos fácilmente y tendrán perdidas gigantes debido al cese de operaciones. ¿Por qué los pilotos de Avianca entraron en huelga? ¿Por qué es tan común en el sector aeronáutico los paros de pilotos?  La respuesta es obvia: Porque pueden.  Cada vez que los pilotos se ven en necesidad de pedir aumentos de salarios, reducción de horas de vuelo, mejorar condiciones laborales,  pedir iPads y vuelos gratis por el mundo, hacen paro, ya que los costos de las huelgas son siempre mayores a los costos de las exigencias pedidas.

Es claro que mi objetivo no es poner en duda si las exigencias por parte de los pilotos de la ACDAC son coherentes o no.  Lo que busco resaltar es, además de la eficacia de las huelgas sindicales en sectores con mano de obra altísimamente calificada, que la fuerza y forma de negociación podría afectar directamente el resultado de los acuerdos entre empleadores y empleados.  A mi correo y al de varios amigos y conocidos llegó un mensaje de Avianca disculpándose por las posibles molestias que el paro ilegal haya podido provocar. Lo curioso del mensaje es el discurso per se. Avianca, firme en su posición de no ceder frente a los huelguistas, usa en todas sus comunicaciones sobre el tema la palabra ILEGAL para describir la huelga; buscan el respaldo del consumidor y justifican todo posible percance que estos puedan sufrir con el paro ilegal: los consumidores no estarán molestos con Avianca sino con los pilotos huelguistas “ilegales”. Por otro lado, los pilotos huelguistas, a pesar de no ser mayoría en la empresa, son conscientes del alto costo económico que le causan a Avianca por lo que poco debería importarles la opinión general de los consumidores: sin pilotos no hay vuelos y la demanda de vuelos es inelástica.  Aunque en los principales programas de radio y televisión se critique fuertemente el paro y sus exigencias, a los pilotos poco les afecta debido a que la negociación no se basa en ratings de popularidad sino en pérdidas financieras que aumentan con cada vuelo que se cancela. Que Efromovich salga en medios de comunicación diciendo que las exigencias de los huelguistas son ridículas no afecta directamente la negociación ya que esto no cambia de ninguna manera la oferta de pilotos en el mercado laboral a corto plazo. La negociación entonces se da únicamente en términos económicos, lo demás sobra.

El paro se soluciona negociando pero el fin de la negociación no termina el problema.  Existen dos posibles continuaciones al drama sindical de Avianca: que lleguen a un acuerdo o que no lleguen a nada. En ambos casos es evidente que hay una pérdida de beneficios por parte de las empresas y su deber como negociadores es el de minimizar la perdida y poder ser rentables con las nuevas peticiones y acuerdos. Si no llegan a un acuerdo y el gremio de pilotos es unido, puede que diferentes pilotos de otras aerolíneas se solidaricen y entren en paro, causando una mayor pérdida tanto a los viajeros como a las empresas.  Este caso fue muy común en los principios de la acción sindical en el país en el gremio de los transportadores fluviales a principios del siglo XX.  El segundo caso en donde llegan a un acuerdo tampoco es tan diferente en términos de pérdida de beneficios: Si la ACDAC y Avianca llegan a un acuerdo satisfactorio, se incentiva a otros pilotos de diferentes aerolíneas a exigir tratos similares o incluso mejores llevando a estos a posibles huelgas. Esto también fue un escenario común en el mismo gremio de transportadores fluviales que entraban en paro cada vez que otra organización sindical lograba llegar a un arreglo con sus patrones. En los dos casos hay huelga y hay perdida de beneficio por parte de las empresas. ¿Cuál es preferible?

A corto plazo las soluciones son pocas. La necesidad de Avianca de cerrar un trato con la ACDAC y de evitar a toda costa un cese de operaciones es imperiosa y seguramente harán hasta lo imposible para tener cada vez menos costos hundidos.  Cada vuelo cancelado implica millones de pesos perdidos para la empresa y seguramente los costos de estas cancelaciones a largo plazo son muchísimo mayores al costo de las exigencias pedidas por los pilotos. ¿Son los pilotos fáciles de remplazar? Seguramente no. Así declaren el paro ilegal y despidan a muchos de los huelguistas, la oferta de pilotos de aviones comerciales en el mercado laboral no es muy grande. Por ahora les sugiero que mientras esperan su vuelo retrasado ( y posiblemente cancelado), tengan un computador con Microsoft Flight Simulator cerca. Sí son muy buenos tal vez los pueda contratar Avianca.

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