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Notas de Política 14
Fecha: 05 de Septiembre de 2013
Hora: 17:30 - 19:00
Lugar: Auditorio SD 1003, Edificio Santo Domingo
 
Video: 'Está muy difícil llegar a esta escuela' 


Focalizar y rentabilizar las políticas de reducción de pobreza: dos retos para el gobierno

Desde hace ya varios años las entidades que miden los índices de pobreza infantil han entendido que este no es un asunto puramente económico sino que, por el contrario, involucra muchos factores, sea educación, vivienda, alimentación, seguridad, entre otros. Ahora, entender la pobreza infantil como un fenómeno multidimensional es tan importante como los programas para reducirla. ¿Por qué? Porque cada política y cada asignación de recursos que la acompaña debe estar focalizada correctamente hacia un grupo de personas. Y tratar de aplicar una política sin antes entender a quién va dirigida es, simplemente, irresponsable. Y, claro, dirigir una política pública a un grupo de personas sólo por los intereses políticos (votos, buena imagen, etc.) es, evidentemente, corrupto.

Por estas razones, el más reciente trabajo de la Escuela de Gobierno Alberto Lleras Camargo de la Universidad de los Andes, desarrollado para Unicef, es tan importante. El estudio, Análisis de la situación de la pobreza infantil en Colombia, realizado por Sandra García, Amy Ritterbusch, Tomás Martín, Edna Bautista y Juan Pablo Mosquera, propone una medida de pobreza infantil más robusta -el índice de pobreza multidimensional para niños y niñas (IPM-N)- ya que toma en cuenta el entorno de los niños y niñas y, además, profundiza en cada una de las privaciones materiales y emocionales. Uno de los avances que se ha planteado en este índice es la inclusión de factores como la seguridad económica, la seguridad física -que toma en cuenta el maltrato, el abandono y la violencia- y el tiempo libre y recreación. Junto a la medición de la salud, de la educación inicial y de la nutrición, otra de las mejoras de este índice es el estudio específico del individuo. Así que, en principio, este trabajo implica una mejora considerable en la generación de conocimiento sobre las condiciones de vida de niños, niñas y adolescentes en Colombia.

Según el estudio, los mayores déficits se encuentran en los niveles de educación inicial, rezago escolar, acceso a zonas verdes, acceso a agua potable y a una vivienda adecuada sin hacinamiento. Además, se resaltó la gran diferencia entre las condiciones urbanas y rurales, diferencia que se ha hecho visible para el país en las últimas semanas. Aunque ya se era consciente de algunas de las dimensiones más críticas y se ha trabajado en ellas desde programas como Familias en Acción o la red Unidos, el estudio ha permitido discriminar los resultados entre cada grupo de edad y supone, en el futuro, una aplicación de políticas públicas más eficientes y mejor focalizadas. Claro que cabe resaltar que, previo a este estudio, los programas del gobierno han ayudado a la reducción de la pobreza en 10 puntos porcentuales.

Durante la presentación del estudio, realizada el pasado 5 de septiembre y a la cual asistieron Olga Isaza –especialista de Unicef-, Sandra García –profesora de la Escuela de Gobierno-, Raquel Bernal –directora del CEDE de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes-, Diego Molano –director de la Fundación Bavaria- y Bruce Mac Master –director del Departamento para la Prosperidad Social-, se dejó clara la relevancia de aprovechar la formulación del IPM-N y, así mismo, se resaltaron sus puntos débiles y los retos que presenta para la aplicación de políticas públicas. Por ejemplo, según Bruce Mac Master, pese a lo valioso del índice y del hecho que facilita la asignación de recursos y priorización de necesidades en los niños y adolescentes, eso no significa que el índice permita saber cuáles son las políticas y programas que se deben aplicar. Para Mac Master, esta es, principalmente, una herramienta que se debe mantener actualizada y que permite especificar los problemas sociales, económicos y culturales que actualmente sufren los niños y niñas en Colombia. Mac Master también opina que, más allá de la constante actualización en la tasa de cambio y en datos similares, el país y los medios deben estar más pendientes de cuánto ha cambiado el índice de pobreza.

Cada día hay más herramientas para identificar y especificar los niveles de pobreza, enfocándose no sólo en los causantes sino en los individuos. Esto resulta útil para combatir un problema tan relevante y sistemático como la pobreza infantil, el cual, viendo el nivel de cada una de las privaciones que tienen niños y niñas, es urgente atacar de la forma más eficiente. El estudio de la Escuela de Gobierno es un punto de partida para focalizar mejor las políticas. Con esto disponible, parece ser el momento para que se prioricen los recursos y los programas del gobierno se hagan cada vez más rentables.

 
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