Más allá del centro: coaliciones, movilización y segunda vuelta en las elecciones colombianas de 2026
9 de junio de 2026
Nicolás Idrobo, Investigador Postdoctoral, Princeton University.
Doctorado: University of Pennsylvania.
Maestría: Michigan University.
Pregrado y maestría: Universidad de los Andes.Página personal: https://idrobo.github.io/
Pablo Querubín, Profesor de Política y Economía, New York University.
Doctorado: Massachusetts Institute of Technology.
Pregrado y maestría: Universidad de los Andes.Página personal: https://sites.google.com/site/pabloquerubin/
Sobre la iniciativa voces: https://economia.uniandes.edu.co/voces
[1]La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia ha generado numerosas discusiones en cuanto al rol de las alianzas políticas (pasadas y futuras) así como de los posibles escenarios de cara a la segunda vuelta el 21 de junio. En esta columna, utilizamos datos a nivel de mesa electoral para las elecciones presidenciales de 2022 y 2026, y las elecciones legislativas y consultas partidistas de 2026 para analizar las dinámicas electorales que determinaron el resultado de la primera vuelta y los posibles escenarios de cara a la segunda. Por simplicidad, a lo largo de la columna nos referimos a cada candidato por el nombre o apellido con el que fue más reconocido durante la campaña (Paloma, Abelardo, Cepeda, Oviedo y Fajardo).
- Consultas Partidistas, Partidos Tradicionales y Alianzas Electorales
Una de las decisiones más trascendentales fue la elección de Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia. La lógica detrás de esta decisión era simple: Paloma Valencia daba por sentado el probable apoyo de la base Uribista y el voto de centro-derecha por lo cual, siguiendo la lógica del Teorema del Votante Mediano, una coalición que le permitiera atraer a los votantes de centro le permitiría derrotar a Abelardo y pasar a la segunda vuelta. Implícito en esta decisión estaba el supuesto de que muchos de los que votaron por Juan Daniel Oviedo en la Gran Consulta eran votantes de centro y apoyarían a la fórmula Paloma-Juan Daniel en la primera vuelta. Sin embargo, los datos electorales sugieren que dichos supuestos no se cumplieron. La Gráfica 1 ilustra la correlación (medida con una línea de regresión flexible) entre el porcentaje de votos de Paloma Valencia (panel a) y Juan Daniel Oviedo (panel b) en la Gran Consulta, y el porcentaje de votos en primera vuelta de los principales candidatos presidenciales. En la parte superior de cada gráfico incluimos un histograma con el número de mesas de votación para distintos niveles de apoyo a cada candidato en la Gran Consulta.
Las correlaciones del panel a) revelan algo que ya se ha discutido mucho. En las mesas de votación en donde Paloma Valencia obtuvo un alto porcentaje en la Gran Consulta, le fue muy bien a Abelardo. Si bien hay una correlación positiva entre los votos de Paloma en la consulta y la primera vuelta, la correlación positiva entre el apoyo a Paloma en la consulta y a Abelardo en la primera vuelta es mucho más fuerte. Es decir, Paloma (y la coalición) perdió muchísimos votos de derecha entre la consulta y la primera vuelta. Ahora bien, ¿logró Paloma ganarse los votos de centro con la designación de Juan Daniel Oviedo? Las correlaciones del panel b) sugieren que no. La correlación entre el apoyo a Oviedo en la consulta y a Paloma Valencia en la primera vuelta es muy débil y, si acaso, negativa. Los votos de Oviedo en la consulta parecen haberse ido a Sergio Fajardo o a Iván Cepeda en la primera vuelta, candidatos con los que se exhibe una correlación positiva. Es decir, con la alianza con Juan Daniel Oviedo, Paloma se quedó sin el pan y sin el queso. ¿Qué puede explicar este sorprendente resultado? Primero, es posible que muchos votos de Oviedo en la Gran Consulta fueran de izquierda (votantes que en la primera vuelta apoyaron a Iván Cepeda). Esto es una limitante de las consultas abiertas, en las cuales puede votar cualquier ciudadano y no solo quienes están registrados en un partido o coalición. Segundo, es posible que muchos de estos votantes de Oviedo sí sean de centro y hubiesen estado dispuestos a apoyar a Paloma Valencia si las encuestas hubiesen indicado una mayor probabilidad de derrotar a Abelardo y pasar a segunda vuelta. Ante la inminente derrota de Paloma revelada por las encuestas de los días inmediatamente anteriores a la primera vuelta, muchos prefirieron votar de manera sincera: apoyar a Fajardo —si el voto ya estaba perdido, mejor dárselo al candidato genuinamente preferido— o directamente a Iván Cepeda.
Gráfica 1: Primera vuelta vs. consultas

Por último, en la Gráfica 2 exploramos la correlación (medida con una regresión lineal del voto de primera vuelta contra los votos de los partidos al senado) entre el apoyo recibido por los principales partidos en las elecciones al Senado en marzo de 2026 y los votos por Abelardo (panel a) y Cepeda (panel b) en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Los votos por Cepeda sólo están positivamente correlacionados con la votación por su partido, el Pacto Histórico, en las elecciones al Senado. Todos los demás partidos tienen una correlación positiva con los votos por Abelardo. La correlación más fuerte para este último es con la votación por el Centro Democrático en las elecciones legislativas, lo cual confirma lo que mencionamos anteriormente: Paloma perdió el apoyo de los seguidores de su propio partido. Estas correlaciones sugieren que el apoyo a Iván Cepeda se encuentra principalmente limitado a la base de su partido, y que los seguidores de los demás partidos ofrecieron su apoyo a Abelardo. Otra interpretación complementaria es que, contrario al discurso anti-establecimiento de Abelardo, las maquinarias de los principales partidos se movilizaron a su favor y no a favor del candidato del gobierno. Para darle vuelta a esta elección de cara a la segunda vuelta, Iván Cepeda tendrá que generar alianzas (programáticas o clientelistas) no solo con candidatos de centro como tanto se ha discutido, sino con los partidos tradicionales que no parecen haberse movilizado a su favor en la primera vuelta.
Gráfica 2: Primera vuelta vs. Senado

- Potencial de Movilización y Decisión de Voto entre Primera y Segunda Vuelta
El resultado de la segunda vuelta dependerá de manera crítica de dos factores: i) por quién votarán aquellos que no participaron en la primera vuelta, pero sí lo harán en la segunda vuelta y ii) a quién apoyarán los votantes de Paloma Valencia y Sergio Fajardo en la segunda vuelta. La participación electoral en la primera vuelta fue del 58%, un nivel bastante elevado y comparable al registrado en la segunda vuelta presidencial de 2022. La participación en la primera vuelta de 2022 fue de 54.98%. Esto sugiere que el espacio para movilizar votantes adicionales para la segunda vuelta es limitado. ¿Dicho esto, a quién apoyarían estos “nuevos” votantes en la segunda vuelta?
En la Gráfica 3 exploramos la correlación entre el potencial de movilización para la segunda vuelta y el apoyo relativo (margen de votación) de Cepeda vs. Abelardo de acuerdo a tres medidas de movilización distintas. En la parte superior de cada panel incluimos un histograma con la distribución del número de mesas. En el panel a) mostramos la tasa de participación en la primera vuelta en el eje horizontal. Intuitivamente, en mesas con menores tasas de participación hay mayor potencial de movilizar votantes adicionales para la segunda vuelta. El gráfico muestra que en estas mesas hubo apoyo relativo a favor de Iván Cepeda (valores por encima de cero en el eje vertical). En el panel b) utilizamos como medida de potencial de movilización la brecha entre la tasa de participación en la primera vuelta presidencial y las elecciones legislativas de marzo de 2026 (eje horizontal). En la gran mayoría de mesas el porcentaje de participación fue mayor en la primera vuelta que en las legislativas (observaciones a la derecha de cero en el eje horizontal). Y en aquellas mesas en las cuales la participación fue mayor en las elecciones legislativas que en las presidenciales, se podría esperar un aumento importante de votantes para la segunda vuelta. En estas mesas, el apoyo relativo fue también a favor de Iván Cepeda. Finalmente, en el panel c) usamos como medida de potencial de movilización el cambio de participación entre la segunda y primera vuelta en las elecciones presidenciales de 2022. Esta medida puede capturar la tendencia de los votantes en algunas mesas de participar con mayor propensión en la segunda vuelta que en la primera. La gráfica muestra que el aumento en la participación entre primera y segunda vuelta en 2022 está positivamente correlacionado con el apoyo relativo a Iván Cepeda en la primera vuelta del 2026. Las correlaciones en estas gráficas parecen ofrecer un panorama optimista para el candidato del Pacto Histórico de cara a la segunda vuelta, pues revelan un apoyo a su favor en las mesas con mayor potencial de movilización. Sin embargo, los histogramas en la parte superior de cada panel demuestran que dichas mesas con alto potencial de participación son un porcentaje bajo del total de mesas, por lo cual el número de votantes adicionales, si bien quizás apoyaría a Cepeda, es muy limitado.
Gráfica 3: Espacio de participación

Terminamos con la pregunta sobre la distribución de los votos de Fajardo y Paloma en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Para estimar cómo se redistribuirán esos votos, realizamos un ejercicio de asignación sencillo que refleja las preferencias relativas de cada mesa por Cepeda vs. Abelardo vs. Voto en Blanco. En particular, para cada mesa usamos el total de votos por Cepeda (C), Abelardo (A) y en Blanco (B). Luego calculamos el apoyo relativo en cada mesa por estas tres opciones de la siguiente manera: apoyo relativo por Cepeda es C/(C+A+B), apoyo relativo por Abelardo es A/(C+A+B), etc. Finalmente usamos esos porcentajes para asignar los votos de Fajardo, Paloma y los demás candidatos entre Cepeda, Abelardo y el Voto en Blanco. Si en mesas en las que Paloma obtuvo un número elevado de votos le fue relativamente mejor a Abelardo que a Cepeda, entonces el grueso de votos de Paloma será asignado a Abelardo. De igual forma, si en las mesas en las cuales el apoyo a Fajardo fue elevado le fue relativamente mejor a Cepeda que a Abelardo, entonces un porcentaje elevado de los votos de Fajardo será asignado a Cepeda. Los resultados de este ejercicio se resumen en la Tabla 1. Nuestro ejercicio predice que un 59% de los votos de Paloma (935.000 votos) serán para Abelardo, mientras que sólo un 52% de los votos de Fajardo (509.169) se irán a Abelardo. La predicción de este ejercicio para el resultado de la segunda vuelta se encuentra en la última fila de la tabla, con un 51% de los votos para Abelardo, 47% para Cepeda y 2% de voto en blanco. Esta predicción no tiene en cuenta los “nuevos” votantes en la segunda vuelta que, aunque predecimos apoyarán principalmente a Cepeda, pueden ser relativamente escasos.
Tabla 1: Asignación mecánica de votos
Votos
Abelardo (A)
Cepeda (C)
En blanco (B)
División A/C/B
Margen C-A
Primera vuelta
--
10,044,872 (43.5%)
9,533,288 (41.3%)
402,626 (1.7%)
--
-2.6 pp
Votos Paloma
1,586,160
+935,114
+620,945
+30,101
59.0% / 39.1% / 1.9%
-3.9 pp
Votos Fajardo
977,620
+509,169
+444,494
+23,957
52.1% / 45.5% / 2.5%
-4.0 pp
Votos otros
562,253
+287,180
+262,370
+12,702
51.1% / 46.7% / 2.3%
-4.0 pp
Segunda vuelta
11,776,335 (51.0%)
10,861,098 (47.0%)
469,387 (2.0%)
51.0% / 47.0% / 2.0%
-4.0 pp
[1] Los datos utilizados en esta columna corresponden al escrutinio oficial y fueron descargados el 3 de junio de 2026 a las 9:30am. Al momento de la descarga se registraba un faltante de 582,902 votos con respecto al total reportado posteriormente, lo cual no debería incidir de manera significativa en el análisis general presentado aquí (el porcentaje de votos es muy cercano al reportado para el conteo completo). Para las elecciones legislativas de 2026 no contamos con el número de votantes registrados a nivel de mesa electoral; por ello, asignamos el número de votantes registrados en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, que es muy similar. Los resultados no varían de manera apreciable si el análisis se realiza a nivel de puesto de votación, para el cual sí contamos con información consistente sobre el número de votantes registrados.

