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Foro proceso de paz

Ver videos en youtube Programa Proceso de paz: los retos fuera de la mesa de diálogo   El pasado 9 de octubre se realizó el Foro Proceso de Paz, en el cual se discutieron los puntos principales del proceso que actualmente se dialoga en La Habana. Organizado por El Espectador y la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, el foro intentó dar una mirada objetiva sobre la discusión, a través de intervenciones académicas, políticas, sociales y de otros ámbitos un poco más cercanos a la cotidianidad de las conversaciones sobre la paz. En el foro se abordaron los cinco temas de la agenda de negociación en la La Habana: las políticas antidrogas, la ley de víctimas, la desmovilización, los acuerdos sobre el mercado de tierras y la participación política. Aunque la discusión giraba alrededor del contexto del proceso de paz, las conclusiones de los panelistas se inclinaron más hacia la búsqueda de soluciones, independientemente de lo que suceda en La Habana. Esto, tal como lo manifestaron los panelistas, es indicio de una problemática social, económica, política e internacional mucho más profunda que lo que se habla en la mesa de diálogo. A través del foro se exhibió claramente la intención con la que Fidel Cano abrió el evento: distinguir entre la “basura retórica” y los temas en realidad relevantes para promover la paz.   Políticas Antidrogas: desechar las prácticas ineficientes   Respecto a estas ineficiencias y su relación con el proceso de paz, Mejía resalta que entre las peticiones de las FARC puede estar, en primer lugar, la eliminación de las campañas de aspersión, y, además, la despenalización del trabajo de cultivadores de coca y la implementación de programas de desarrollo alternativo integral, con el fin de intervenir sobre los problemas del narcotráfico de un modo más acorde a su naturaleza multidimensional. Por otro lado, David Curtidor, representante legal de la empresa Coca Nasa, aboga más por un cambio cultural y legal encaminado hacia otros usos de la hoja de coca. Sus argumentos se basan en la necesidad de mejorar las condiciones económicas de los cultivadores de coca y, a su vez, en la apropiación intelectual de la hoja de coca por parte de las comunidades indígenas. Curtidor considera que las políticas antidrogas han sido, en general, poco eficaces , y que las políticas deben tener en mente las falsas concepciones alrededor de la hoja de coca.   Ley de Víctimas: ir más allá del asistencialismo   Al igual que en el caso las políticas antidrogas, la implementación de la ley de víctimas se ha visto truncada, parcialmente, por políticas asistencialistas que no han dedicado a recuperar la capacidad de generar ingresos en las victimas. De acuerdo a Andrés Moya, profesor de la Facultad de Economía, además de la no-cesación del desplazamiento, este ha producido efectos psicológicos graves sobre la población desplazada; efectos que, según Moya, tienen claras repercusiones negativas sobre el desempeño laboral y económico de la población afectada.   Junto con Moya, el representante a la Cámara Guillermo Rivera concuerda en que las conversaciones de La Habana no tienen por qué repercutir sobre las decisiones que se tomen acerca de los programas de reparación y rehabilitación de víctimas. Así, más allá del proceso de paz, es importante para la ley de víctimas que reformule y defina con claridad los siguientes aspectos: la asignación de recursos, los beneficiarios de los programas y la metodología de las ayudas asistencialistas. A la larga, estas son políticas que el gobierno debería aplicar independientemente a lo que suceda en la mesa de diálogo.   Desmovilización: aprender de los casos históricos   Según el profesor Fabio Sánchez, para analizar el proceso de desmovilización es importante tomar como referencia los procesos previos por los que ha pasado el país, específicamente, el proceso llevado con los paramilitares. La desmovilización contribuyó, en principio, a la disminución de homicidios pero no fue del todo eficiente, ya que se dejaron de lado los elementos de reinserción y reintegración. Para Sánchez, el proceso de desmovilización con las FARC será un poco más fácil que procesos anteriores, debido a la fortaleza actual del Estado. Sin embargo, la probabilidad de éxito seguirá siendo baja.   Para el presidente de la Fundación Social, Eduardo Villar, el proceso de paz es mucho más complejo y difícil de lo que se deja entrever en las discusiones lejanas entre grupos armados y grupos políticos. Para Villar, el proceso de paz implica, primero, la reconciliación individual y social, y, segundo, un acuerdo social cuyos resultados no dependan de las inclinaciones políticas de un grupo determinado.   Desarrollo Rural: es necesario reducir la brecha entre lo rural y lo urbano   La situación rural actual, de acuerdo a Ana María Ibáñez, decana de la Facultad de Economía, está determinada por problemas de distribución de la tierra y por una clara desigualdad en comparación con la población urbana. La concentración de la propiedad rural y su uso ineficiente e inadecuado son causantes de la pobreza rural. Y las diferencias entre población urbana y población rural muestran una clara falta de acceso a recursos y de efectos negativos sobre el desarrollo económico y social de la población rural. Estos son problemas a los que se les debe buscar solución a través de una reforma integral, es decir, que aborde los derechos de propiedad sobre tierras, los niveles de pobreza multidimensional y la producción agrícola.   Jorge Enrique Robledo, senador del Polo Democrático Alternativo, reafirma lo expuesto por Ana María Ibáñez, al sugerir la necesidad de cambiar el modelo agropecuario actual. Según Robledo, la actual política agraria está determinada por un modelo que, en esencia, consiste en sustituir el trabajo nacional por trabajo extranjero. Este modelo promueve un aumento incontrolable del precio de las tierras y, con él, un golpe a la productividad de agricultores y ganaderos.   Participación Política: dar poder políticos a las FARC es condición necesaria para la paz   La posibilidad de participación política de las FARC es, en este momento, el centro de las discusiones en La Habana. Ambos panelistas que hablaron del tema, Leopoldo Fergusson –profesor de la Facultad de Economía- y Antonio Navarro Wolff, estuvieron de acuerdo en la condición necesaria de la participación política para continuar con el proceso de paz. Mientras Fergusson se enfocó en las dificultades de efectuar la participación, detallando los posibles enemigos políticos del proceso y las diferencias conceptuales de sus actores, Navarro Wolff destacó la importancia de buscar una solución “a la colombiana”: no es necesario recurrir a las medidas del pasado y no se debe pasar por alto la realidad bajo la cual se surgió las FARC. Fergusson resaltó este último punto al preguntarse: “¿Cómo hace una sociedad para mejorar cuando persisten vestigios de un pasado que hoy consideramos intolerable?”

09:00 am
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Es hora de cambiar el paradigma en la Economía Samuel Bowles ha contribuido a la economía y, en general, a las ciencias sociales durante los últimos 40 años. El profesor emérito de la Universidad de Massachusetts en Amherst ha tratado temas de educación, de justicia distributiva, de comportamiento, de microeconomía aplicada y teórica y, para dejarlo claro, un montón de cosas que tocan los principales problemas de la economía. Durante su visita a la Universidad de los Andes, el pasado 19 de septiembre, el profesor Bowles llamó la atención sobre lo que él considera el principal problema de la academia económica: la necesidad de un cambio de paradigma. En un foro con estudiantes, Bowles compartió su diagnóstico y sus propuestas para cambiar la situación actual enfocándose en la enseñanza de la Economía. Para la mayoría de los estudiantes de Economía es claro que hay una diferencia considerable entre los problemas, los supuestos y las soluciones que se presentan en las clases de microeconomía y macroeconomía y los que corresponden al mundo como tal. De acuerdo al profesor Bowles, esto sucede porque el mundo en el que vivimos no se acopla al paradigma walrasiano que todavía rige las clases fundamentales de Economía. En otras palabras, vivimos en un mundo no-walrasiano y, su propuesta es que ya es hora de que las clases se adapten a él. Su diagnóstico es que las características fundamentales del paradigma actual se basan en la intención de representar un mundo de personas como un mundo de cosas; donde las instituciones que se suelen modelar dejan de lado las decisiones políticas, las relaciones de poder, se centran más en la competencia que en la cooperación y las condiciones exógenas predominan en una caracterización del mundo que, a su parecer, es reduccionista. . Desde hace ya más de 20 años, la tarea del profesor Bowles ha sido promover el cambio, desde los fundamentos, de la perspectiva dominante en la Economía. Sus libros, que abordan temas tanto fundamentales como específicos –véase trampas de pobreza y reciprocidad humana-, fomentan la transición al mundo no-walrasiano, utilizando las herramientas y el desarrollo matemático del economista tradicional. El problema, nos dice, no son las matemáticas ni la matematización; el problema es el engolosinamiento con la técnica. Y este es otro de los puntos que Bowles resalta: no se debe ni se puede hacer de las herramientas económicas algo tan complejo como el mundo que ayudan a estudiar. La Economía, fundamentada en un mundo sin interacciones políticas ni intenciones altruistas, es, de por sí, una ciencia social sumamente complicada. Lo que menos necesitan los economistas es enmarañar su técnica aún más. Durante la conferencia, el profesor Bowles resaltó la importancia de una Economía más empírica, en la cual se acuda más regularmente a la opinión y experiencia de los verdaderos actores de la economía. A través de la metodología experimental, que se empezó a fortalecer en los años 90, este académico considera que es posible debatir los supuestos de muchos de los modelos aún predominantes. Por ejemplo, tal como Bowles lo indicó, el comportamiento de las personas y la efectividad al momento de tomar decisiones dista mucho de lo que se supone en el mundo walrasiano. El comportamiento no responde al modelo de racionalidad planteado por el paradigma walrasiano. Es este uno de los aspectos más importantes que el economista –y, más aún, el estudiante de Economía- debe cuestionar y, a decir verdad según Bowles, se debe empezar a replantear. Uno de los elementos más importantes dentro de la conferencia de Bowles fue la presentación del programa educativo que está desarrollando con un grupo de académicos de diferentes partes del mundo con el apoyo del Institute for New Economic Thinking INET y en el cual participa Juan Camilo Cárdenas, profesor de la Facultad, CORE. El programa se basa en el trabajo que ha realizado durante los últimos 20 años y en la necesidad de cambiar el modo como los estudiantes de Economía abordan sus primeros años de formación universitaria. La propuesta es, como él la describió, empezar por los capítulos que tradicionalmente se encuentran al final y que son los más interesantes: equidad, justicia, información asimétrica e imperfecta, en fin, lo que generalmente se conoce como fallas del mercado. El proyecto cuenta con la colaboración de economistas alrededor del mundo, quienes pueden aportar su conocimiento al desarrollo de fundamentos económicos que él considera alternativos disponibles para cualquier persona. Será una plataforma virtual con la cual los estudiantes podrán aprender un nuevo paradigma y, a la vez, aprender sobre las metodologías matemáticas y experimentales. Es interesante ver cómo el profesor Bowles, un partidario de la globalización del conocimiento -o al menos eso dejó ver en su conferencia-, aplica de forma integral su visión de lo que debería ser la Economía. A partir de la enseñanza de fundamentos alternativos, está democratizando y globalizando el acceso y el desarrollo de una ciencia social , cuyo principal objetivo es, para Bowles, contribuir a aumentar el bienestar de la población. Es una propuesta que está en discusión y que seguramente alimentará el debate sobre la enseñanza de la Economía tanto en la Facultad como fuera de ella.

11:00 am
Auditorio ML-B
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Tertulia Notas de Política 14

Focalizar y rentabilizar las políticas de reducción de pobreza: dos retos para el gobierno Desde hace ya varios años las entidades que miden los índices de pobreza infantil han entendido que este no es un asunto puramente económico sino que, por el contrario, involucra muchos factores, sea educación, vivienda, alimentación, seguridad, entre otros. Ahora, entender la pobreza infantil como un fenómeno multidimensional es tan importante como los programas para reducirla. ¿Por qué? Porque cada política y cada asignación de recursos que la acompaña debe estar focalizada correctamente hacia un grupo de personas. Y tratar de aplicar una política sin antes entender a quién va dirigida es, simplemente, irresponsable. Y, claro, dirigir una política pública a un grupo de personas sólo por los intereses políticos (votos, buena imagen, etc.) es, evidentemente, corrupto. Por estas razones, el más reciente trabajo de la Escuela de Gobierno Alberto Lleras Camargo de la Universidad de los Andes, desarrollado para Unicef, es tan importante. El estudio, Análisis de la situación de la pobreza infantil en Colombia, realizado por Sandra García, Amy Ritterbusch, Tomás Martín, Edna Bautista y Juan Pablo Mosquera, propone una medida de pobreza infantil más robusta -el índice de pobreza multidimensional para niños y niñas (IPM-N)- ya que toma en cuenta el entorno de los niños y niñas y, además, profundiza en cada una de las privaciones materiales y emocionales. Uno de los avances que se ha planteado en este índice es la inclusión de factores como la seguridad económica, la seguridad física -que toma en cuenta el maltrato, el abandono y la violencia- y el tiempo libre y recreación. Junto a la medición de la salud, de la educación inicial y de la nutrición, otra de las mejoras de este índice es el estudio específico del individuo. Así que, en principio, este trabajo implica una mejora considerable en la generación de conocimiento sobre las condiciones de vida de niños, niñas y adolescentes en Colombia. Según el estudio, los mayores déficits se encuentran en los niveles de educación inicial, rezago escolar, acceso a zonas verdes, acceso a agua potable y a una vivienda adecuada sin hacinamiento. Además, se resaltó la gran diferencia entre las condiciones urbanas y rurales, diferencia que se ha hecho visible para el país en las últimas semanas. Aunque ya se era consciente de algunas de las dimensiones más críticas y se ha trabajado en ellas desde programas como Familias en Acción o la red Unidos, el estudio ha permitido discriminar los resultados entre cada grupo de edad y supone, en el futuro, una aplicación de políticas públicas más eficientes y mejor focalizadas. Claro que cabe resaltar que, previo a este estudio, los programas del gobierno han ayudado a la reducción de la pobreza en 10 puntos porcentuales. Durante la presentación del estudio, realizada el pasado 5 de septiembre y a la cual asistieron Olga Isaza –especialista de Unicef-, Sandra García –profesora de la Escuela de Gobierno-, Raquel Bernal –directora del CEDE de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes-, Diego Molano –director de la Fundación Bavaria- y Bruce Mac Master –director del Departamento para la Prosperidad Social-, se dejó clara la relevancia de aprovechar la formulación del IPM-N y, así mismo, se resaltaron sus puntos débiles y los retos que presenta para la aplicación de políticas públicas. Por ejemplo, según Bruce Mac Master, pese a lo valioso del índice y del hecho que facilita la asignación de recursos y priorización de necesidades en los niños y adolescentes, eso no significa que el índice permita saber cuáles son las políticas y programas que se deben aplicar. Para Mac Master, esta es, principalmente, una herramienta que se debe mantener actualizada y que permite especificar los problemas sociales, económicos y culturales que actualmente sufren los niños y niñas en Colombia. Mac Master también opina que, más allá de la constante actualización en la tasa de cambio y en datos similares, el país y los medios deben estar más pendientes de cuánto ha cambiado el índice de pobreza. Cada día hay más herramientas para identificar y especificar los niveles de pobreza, enfocándose no sólo en los causantes sino en los individuos. Esto resulta útil para combatir un problema tan relevante y sistemático como la pobreza infantil, el cual, viendo el nivel de cada una de las privaciones que tienen niños y niñas, es urgente atacar de la forma más eficiente. El estudio de la Escuela de Gobierno es un punto de partida para focalizar mejor las políticas. Con esto disponible, parece ser el momento para que se prioricen los recursos y los programas del gobierno se hagan cada vez más rentables.

05:30 pm
Auditorio SD 1003
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Lanzamiento colección

El pasado 20 de agosto se realizó el lanzamiento de los dos primeros libros de la Colección Básica de Historia Económica de Colombia, iniciativa de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes liderada por el profesor Hermes Tovar Pinzón, y apoyada desde la decanatura de la Facultad inciando por el ahora Ministro de Salud, Alejandro Gaviria y continuada por la actual decana Ana María Ibañez. La Colección ha iniciado con la reedición de dos libros básicos dentro del estudio del desarrollo económico en Colombia: La estación del miedo o la desolación dispersa: el Caribe colombiano en el siglo XVI de Hermes Tovar Pinzón y Colombia y la economía mundial 1830 – 1910 de José Antonio Ocampo. Se ha elegido la reedición de estos dos libros por su gran labor investigativa y por el avance que promovieron en el estudio de la historia económica colombiana. Por una parte, cuando se publicó por primera vez La estación del miedo, el libro expuso el primer compendio minucioso de la contabilidad de recursos fiscales y de poblaciones con una visión centrada en la Nueva Granada. Un enfoque del que se había prescindido por la predilección a estudiar la contabilidad de México y Perú. Con ello, Hermes Tovar ha logrado traducir las cuentas de Nueva Granada y evocar de forma detallada el sufrimiento de los pobladores indígenas precolombinos como consecuencia de la llegada de los conquistadores europeos. Y, por su parte, Colombia y la economía mundial, más allá de la relevancia de sus conclusiones, es importante porque, en palabras de Miguel Urrutia, “introdujo al país la metodología de la historia económica cuantitativa”. El libro de José Ocampo detalla desde principios del siglo XIX hasta principios del siglo XX las tendencias y condiciones de las exportaciones e importaciones en Colombia. En este barrido detallado desde 1830 hasta 1910, Ocampo expone los factores que hicieron del comercio exterior de Colombia un sector inestable y poco desarrollado hasta el florecimiento del café en el siglo XX. Cabe resaltar que ambas obras, a través de su rigurosidad, permitieron romper con ciertas preconcepciones e imprecisiones que se tenían acerca del desempeño económico en la región. La estación del miedo da a conocer la relevancia que tuvo el mercado de metales preciosos proveniente de la Nueva Granada para la Corona española. Hasta antes de la publicación del libro de Tovar, se creía que la región poco había contribuido, en comparación con México y Perú. Y Colombia y la economía mundial deja ver, minuciosamente, cuál fue la situación que acentúo la brecha de desarrollo entre Colombia y Estados Unidos y Europa, con un claro enfoque en la articulación débil de Colombia al mercado mundial. Empezando con estas dos grandes obras, la Colección Básica de Historia Económica de Colombia de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes procurará recuperar y actualizar las obras fundamentales para el estudio de la historia económica colombiana, dar a conocer su importancia metodológica y teórica, y, con ello, fomentar una reflexión informada sobre la economía colombiana. Para conocer más sobre las publicaciones por favor ingrese a los siguientes enlaces: 'Colombia y la economía mundial 1830-1910' 'La estación del miedo o la desolación dispersa. El Caribe colombiano en el siglo XVI'

06:00 pm
Auditorio ML-A
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Foro

La reivindicación del estudiante (de Economía) Thomas Herndon está teniendo sus 15 minutos de fama entre los economistas. El haber encontrado varios errores en el más reciente trabajo de Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff -trabajo famosísimo que dio pie a la justificación por parte de algunas facciones políticas de las medidas de austeridad- le ha llevado al centro de una discusión en la que se empieza a cuestionar la relación entre los economistas, la política y los medios. Thomas Herndon es, a simple vista, un estudiante aplicado. Amable, descomplicado, apasionado por la Economía, agradecido por lo que considera una suerte enorme y con posiciones políticas claras, este estudiante visitó por primera vez a Bogotá y pasó un día en la Facultad de Economía contándonos sobre su experiencia como aquel que descubrió el error en el umbral del 90% de Reinhart y Rogoff. Como cualquier estudiante de doctorado, Herndon tiene unos puntos de vista particulares y una opinión en construcción sobre el papel de la Economía en la sociedad. Es un estudiante y su reciente fama no le quita eso. Ha recibido ofertas de algunas instituciones importantes, pero como no ha acabado su tesis, está “fuera del mercado”. Lo que su fama sí le ha dado es una especie de plataforma para reivindicar el papel del economista. Sucede que los estudiantes de Economía, como los economistas profesionales y académicos, ahora tienen mala fama. Se los ve como personajes apartados de la realidad y que poco entienden de los problemas sociales. Sin embargo, Herndon muestra todo lo contrario. Sabe que la Economía tiene repercusiones claras sobre la vida de miles de personas y sabe que los estudios económicos, directa o indirectamente, pueden alterar, para bien o para mal, su calidad de vida. Está convencido de que su mayor aporte no ha sido tanto señalar el error sino volver a abrir la discusión sobre la conveniencia de las políticas de austeridad. Traer a la luz argumentos y discusiones que parecían haber quedado enterrados y cuestionar la existencia de un único camino a seguir para salir de esta crisis o de cualquiera. Poner en duda que existen las recetas pre-hechas y la idea de que el tamaño único le sirve a todos. Entender eso fue, entre otras muchas cosas –unas intencionales, otras no-, la razón por la que se fijó en el estudio de Reinhart y Rogoff. La historia detrás de Herndon y el trabajo de Reinhart y Rogoff, “Growth in a Time of Debt”, es esta: el estudio, publicado a principios del 2010, concluía que si la deuda –como porcentaje del PIB- superaba el 90% la tasa media de crecimiento se reducía inevitablemente, llegando incluso a valores negativos. Es decir, el umbral fatídico del 90% llevaba a la economía a la crisis y la recesión. El dato, un número tan preciso y fácil de aceptar, fue recibido con brazos abiertos por los políticos conservadores, ya que justificaba la puesta en práctica de políticas de austeridad, políticas que ellos veían como las más adecuadas en tiempos de crisis. Tres años después, Thomas Herndon decide, como trabajo en su clase de econometría aplicada avanzada en la Universidad de Amherst, replicar el tan citado estudio de Reinhart y Rogoff. Decide hacerlo por la simplicidad del estudio y porque cuestionaba, a priori, sus conclusiones. Le parecía que las políticas de austeridad no habían traído las consecuencias esperadas y que, por el contrario, habían contribuido a empeorar la situación de muchos estadounidenses y europeos. Después de meses de intentos para replicar los resultados del trabajo sin éxito, que lo llevaron a cuestionar sus propios resultados porque no podía encontrar el famoso umbral, Reinhart y Rogoff le enviaron el archivo de Excel con los datos que ellos habían utilizado. Al revisar el archivo encuentra que la pareja de economistas de Harvard había cometido errores básicos en su manejo de datos en Excel. Los errores, si no fueran de este trabajo específico, se hubieran quedado en la vergüenza frente a un par de colegas. Sin embargo, por la carga política de sus conclusiones y el momento en que surgieron, el trabajo –y, específicamente, el gran 90%- ha sido uno de los más citado en los debates sobre la gran crisis de los últimos años. Políticos (como Paul Ryan), periodistas (del Washington Post) y muchos más asumieron que el 90% era un número incuestionable. 90% es una cifra fácil de recordar y con una alta significancia histórica porque muchos países se estaban acercando al umbral. En la vasta literatura sobre la relación entre deuda y crecimiento no se encuentran muchos estudios respaldando de manera fuerte e inequívoca las políticas de austeridad. Con excepción de éste. Es claro que las políticas de austeridad no salieron de este único estudio de dos economistas. Y si se deben aplicar o no medidas de austeridad es una discusión mucho más extensa y a la que ni Reinhart ni Rogoff ni Herndon tienen una respuesta clara. Lo que sí vale la pena discutir, y que Herndon he encontrado interesante en su camino a la fama académica, es el papel de los políticos y los medios frente a los estudios económicos. La relación que existe entre las políticas públicas y la investigación es una relación complicada, una relación que está marcada tanto por la intención, en general, objetiva del investigador y la intención de quienes aplican las políticas. Y tal como Herndon lo dice, “nos gustaría creer que nosotros sólo hacemos investigaciones muy buenas y que los responsables de las políticas las leen y basan sus decisiones en ellas”. Pero, en realidad, no es la descripción más exacta. Hay agendas políticas que esperan nutrirse de algún estudio que apoye sus ideas. Y no sólo en Economía sino en todas las ciencias –naturales y sociales-. Así funciona la política, con intenciones. Y es muy difícil cambiar la forma como se actúa en espacios políticos. De modo que lo que Herndon sugiere es cambiar la forma como actúa la Economía procurando seguir más el ejemplo de las ciencias naturales donde se revisan y replican las investigaciones, sin importar el estatus del autor o la simplicidad de su trabajo. Que los autores de un estudio sean profesores de Harvard no garantiza nada. Como ejemplo, Reinhart y Rogoff. “Todos deberíamos cuestionar todo” dice, “el espíritu crítico es el motor de la ciencia y es una falacia lógica utilizar argumentos de autoridad. Y la relación con los medios es igual de compleja; para Herndon, la relación depende de “lo que los medios creen que es relevante y la forma en que enmarcan los problemas”. Por eso una de las lecciones de esta experiencia para Herndon es la importancia de comunicarse efectivamente con los medios para transmitir un mensaje simple, claro, preciso, y que le permita a la academia relacionarse con la gente. Y, por cierto, esos juicios de los medios y los políticos fueron los que, en el caso de Reinhart y Rogoff, llevaron a un error más allá de lo que debía llegar. Su recomendación: “deberíamos ser honestos sobre nuestras influencias políticas” porque siempre hay un lado político a la economía. Así el trabajo estadístico que hagan los economistas sea independiente de estas influencias, las elecciones y decisiones de investigación siempre estarán marcadas por ellas. A la larga, lo que le importa a Thomas Herndon –además de aprender español y terminar su tesis- es el dolor y el sufrimiento. "Pain and suffering". Eso es lo que Herndon ve en algunas políticas que dicen encaminan a mejores tasas de crecimiento y, en un futuro, a mejores índices económicos. Antes de aplicar políticas, porque han funcionado en algún momento, en algún lugar o porque lo insinúa un estudio, es necesario revisar a fondo el contexto en que están inmersas. Al menos eso es lo que sugiere este estudiante.

03:00 pm
Auditorio Lleras