Colombia enfrenta una transformación demográfica acelerada, caracterizada por una caída sostenida de la natalidad, cambios migratorios y un envejecimiento poblacional progresivo. Esta transición ya está reduciendo la matrícula escolar y generando heterogeneidades territoriales cada vez más marcadas. En un sistema de financiación como el Sistema General de Participaciones (SGP), cuya fórmula de asignación depende principalmente del número de estudiantes atendidos, estos cambios introducen tensiones crecientes entre las reglas de asignación y los costos reales de la prestación del servicio educativo. Esta nota argumenta que la caída de la matrícula agrava un desajuste estructural entre la fórmula de asignación del sistema y la estructura real de costos de la provisión del servicio educativo. En este contexto, la transición demográfica no solo plantea desafíos fiscales e institucionales, sino que también representa una oportunidad para adaptar las reglas de financiación y fortalecer la calidad del sistema educativo. En efecto, una menor población en edad escolar implica que, si los recursos agregados se mantienen o crecen, sería posible destinar una proporción mayor del gasto a mejorar la calidad de la educación o reasignar recursos hacia otras necesidades crecientes, como las de salud y pensiones (Álvarez, Mejía y Zuleta, 2025; Zuleta et al., 2025a). La nota también propone cómo abordar algunos desajustes del sistema de financiamiento derivados de la transición demográfica acelerada.
¿Cómo ajustar la financiación a las regiones para educación frente a la transición demográfica? Rigideces institucionales y desafíos de financiación en la educación territorial
Autores: Hernando Zuleta, Jorge Baxter, Dario Maldonado, Fabio Sánchez.
