Seminario PePe - Andrés Zambrano

El crecimiento y la creación de empleo de calidad en América Latina y el Caribe siguen siendo tímidos en medio de un entorno global desafiante. La frustración por la falta de avances en la agenda de crecimiento y empleo, combinada con la aparición de estudios académicos sobre los Milagros Asiáticos, ha devuelto la política industrial al centro del debate de política pública en gran parte del mundo en desarrollo. Si bien los responsables de política deben mantenerse abiertos a estas lecciones, la experiencia histórica de ALC —desde la industrialización por sustitución de importaciones, pasando por las reformas orientadas al mercado, hasta el reciente retorno de la política industrial— muestra que, en todos estos regímenes de política, persistió un débil crecimiento de la productividad, en gran medida porque la región no logró construir las capacidades necesarias para identificar y aprovechar nuevas tecnologías, procesos, productos y mercados. Por lo tanto, la política industrial debe concebirse fundamentalmente como una “política de aprendizaje”, con cuatro agendas: construir capacidades a lo largo de todo el espectro de capital humano; facilitar la experimentación y la toma de riesgos; aprovechar productivamente la internacionalización; y, para corregir las fallas de mercado asociadas a cada agenda, fortalecer el Estado.

