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¿Cuántos somos? La urgencia de un nuevo censo en Colombia

22 de septiembre de 2026

Hernando Zuleta, Decano de la Facultad de Economía, Universidad de los Andes.

 

Doctorado: Universidad Pompeu Fabra.

 

Página personal: https://economia.uniandes.edu.co/es/profesores/zuleta-hernando


Colombia atraviesa una caída de la natalidad acelerada, y las cifras oficiales de población podrían estar desactualizadas. En un artículo que publicaré próximamente, muestro que si se reemplazan los supuestos con los que el DANE proyecta el futuro por los datos que ya existen (nacimientos, muertes y migración registrados entre 2018 y 2025), la población del país pudo dejar de crecer desde 2022, y no en 2043, como anticipa la proyección oficial del DANE. Ni el Estado ni yo sabemos hoy cuántos colombianos hay. La manera de saberlo es hacer un nuevo censo.

 

Según las estadísticas vitales del DANE, la tasa de fecundidad colombiana, el número de hijos que tiene una mujer en promedio a lo largo de su vida, cayó de 1,71 en 2015 a 1,10 en 2025. Es una caída veloz incluso para una región donde la fecundidad baja desde hace décadas: según las Naciones Unidas, en el mismo período México pasó de 2,1 a 1,6 y Brasil de 1,7 a 1,6. Según el mismo registro del DANE, los nacimientos cayeron un tercio en una década, de 649 mil a 434 mil al año.

 

El DANE elabora cada cierto número de años una Proyección de Población y Estudios Demográficos (PPED), el insumo con el que se planean pensiones, colegios, hospitales y política fiscal. Esa proyección, publicada en julio de 2025, supone que la fecundidad se recupera hasta 1,5 hijos por mujer en 2070. Es un supuesto razonable: según la literatura demográfica internacional, hay países que han visto reversiones parciales de caídas de fecundidad. Pero es un supuesto sobre el futuro.

 

En el artículo hago un ejercicio distinto. En lugar de proyectar hacia adelante con supuestos, reconstruyo la población colombiana de 2018 a 2025 con lo que el DANE mismo registra: nacimientos y muertes efectivos, y la migración que resulta de cuadrar esas cifras con la población. A partir de ahí propongo cinco escenarios: uno en que la fecundidad se congela en el nivel actual, otro en que se recupera un poco, y otros con migración neta cero. En casi todos, el país pasó su punto máximo de población entre 2022 y 2046, según el escenario, y no seguirá creciendo hasta 2043 como anticipa la proyección del DANE.

 

Colombia recibió más migrantes de los que envió al exterior entre 2015 y 2020, sobre todo venezolanos. Ese patrón se revirtió: según Migración Colombia, el país registra salida neta de ciudadanos colombianos en los años más recientes. El efecto ya es visible en los datos, no en un supuesto sobre el futuro. La población reconstruida en el artículo, calculada con nacimientos, muertes y migración registrados hasta 2025, llegó a su máximo en 2022, con 48,98 millones de habitantes, y ha caído cada año desde entonces: 48,77 millones en 2023, 48,57 en 2024, 48,47 en 2025, pese a que el país siguió registrando más de 400 mil nacimientos anuales en ese período. Una población no cae con esa cantidad de nacimientos si no hay una salida neta de personas superior al crecimiento natural. La proyección del DANE reconoce, de manera implícita, que esa salida continúa: al comparar dos de mis escenarios que solo difieren en el supuesto de migración, se puede calcular que la PPED asume, desde 2026 en adelante, una emigración neta cercana a 120 mil personas al año, un giro completo frente a la década anterior.

 

Un hallazgo del artículo que se sostiene en todos los escenarios alternativos, incluido el más optimista sobre fecundidad. La relación entre personas en edad de trabajar y adultos mayores, el indicador clave para la sostenibilidad de un sistema pensional de reparto como el colombiano, cae por debajo de dos a uno hacia 2070 en todos los escenarios (entre 1,81 y 1,99), frente a 2,08 bajo el supuesto de migración del DANE. El llamado dividendo demográfico, el período en que hay proporcionalmente más personas trabajando que dependientes, se agotaría hacia 2037-2039, antes de 2042, el año que anticipa la proyección del DANE.

 

El ejercicio no resuelve algo central: no sabemos cuál es la fecundidad real de las colombianas hoy. Según los registros vitales del DANE, es 1,10 hijos por mujer. Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) del Ministerio de Salud y Protección Social, publicada también en 2025, es 1,8 para el mismo período, casi el doble. Es una brecha demasiado grande para ser un margen de error: alguna de las dos fuentes, o ambas, tiene un problema. ¿Dejaron de registrarse nacimientos en los últimos años? ¿La encuesta sobreestima la fecundidad? ¿Está sobreestimada la población en edad fértil? Con la información pública disponible, no hay manera de saberlo.

 

La proyección del DANE y el ejercicio alternativo que propongo comparten un mismo problema: los dos parten del censo de 2018, hecho por el DANE, que ya tiene ocho años, y lo proyectan hacia adelante con supuestos que ninguna de las dos fuentes en disputa, el registro civil o la encuesta, permite verificar. Los dos métodos adivinan, porque hace ocho años que el país no se mide directamente.

 

Un nuevo censo con cobertura verificada no resolvería por sí solo el debate técnico sobre la fecundidad reciente. Pero le daría a Colombia algo que hoy no tiene: una fotografía directa e independiente de cuántos colombianos hay, de qué edad, y en qué parte del país viven. Con esa fotografía sería posible calibrar los registros vitales del DANE y las encuestas del Ministerio de Salud, y saber cuál de las dos lecturas de la fecundidad reciente se acerca más a la realidad.

 

Mientras eso no ocurra, cada año sin un censo actualizado aleja más nuestra base de cálculo del presente. Las cifras con las que se diseñan las pensiones, los colegios, los hospitales y el Sistema General de Participaciones del país descansan sobre una fotografía tomada en 2018. Es hora de tomar una nueva.