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Aprendizaje, trayectorias laborales y distribución de salarios

Gaceta CEDE 3

La Gaceta Cede resume en un lenguaje libre de tecnicismos las investigaciones de profesores de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes publicadas en las revistas o editoriales prestigiosas de la profesión.

Resumen del artículo   Learning, Career Paths, and the Distribution of Wages
Por Santiago Caicedo, Robert E. Lucas Jr. y Esteban Rossi-Hansberg
AMERICAN ECONOMIC JOURNAL: MACROECONOMICS | VOL. 11, NO. 1, JANUARY 2019 (pp. 49-88)

Resumen realizado por María Medellín, investigadora del CEDE.

En las últimas tres décadas, la desigualdad salarial en Estados Unidos aumentó, los trabajadores con mayor educación empezaron a recibir salarios cada vez más altos y se incrementó el número de posiciones gerenciales. Mientras tanto, la mano de obra menos calificada se quedó rezagada. El surgimiento de nuevas tecnologías puede explicar estos cambios en la economía. Es importante entender la naturaleza de los cambios tecnológicos para formular políticas apropiadas para aprovecharlos.

En “Learning, Career Paths, and the Distribution of Wages”, Santiago Caicedo, Robert Lucas y Esteban Rossi-Hansberg se preguntan cómo cambió en la estructura productiva de la economía para generar esta polarización salarial en EEUU entre 1990 y 2010. Su respuesta radica en que hoy, las empresas producen bienes y servicios más complejos que requieren más mano de obra altamente calificada. Sin embargo, la disponibilidad de esta mano de obra calificada no aumentó a la par de estos cambios tecnológicos, beneficiando desproporcionadamente a los trabajadores de más altas habilidades. Los salarios de estos trabajadores aumentaron significativamente en comparación con el de los trabajadores menos capacitados.

Para llegar a esta conclusión, Caicedo, Lucas y Rossi-Hansberg construyen un modelo teórico que refleja la forma en la que los trabajadores aprenden durante su vida laboral. En el modelo, la mano de obra produce valor solucionando problemas; estos pueden ser inicialmente muy sencillos ­–¿cómo elaborar un par de zapatos?–, pero a medida que aprenden y acumulan conocimiento, la complejidad de los problemas que pueden solucionar también crece. Este proceso de acumulación de conocimiento depende crucialmente de las interacciones con otros individuos en la economía. Algunas personas tienen suerte e interactúan con jefes que les enseñan a solucionar problemas más complicados. A medida que aprenden, los individuos escalan posiciones, incrementando sus salarios. Por otra parte, otros trabajadores se pueden estancar en la medida que no interactúan con las personas indicadas, quedando rezagados al fondo de las organizaciones y percibiendo salarios bajos. A partir de este modelo, los autores encuentran una distribución salarial muy cercana a la observada en los datos del mercado laboral estadounidense para el periodo de estudio.

El modelo considera diferentes cambios tecnológicos que pueden ser responsables del aumento en la desigualdad salarial y la reorganización de la economía de Estados Unidos. Primero, se preguntan si una mejora en las tecnologías que permiten a los supervisores comunicarse con sus subalternos podría aumentar la desigualdad. La respuesta es que no, porque la nueva tecnología permitiría a los jefes tener equipos más grandes, aumentando la demanda por trabajadores rasos, e incrementando el salario de sus subalternos. Otra posible explicación es un incremento simultáneo de la complejidad de los problemas y de los expertos con habilidades suficientes para solucionarlos. En este caso habría un aumento en la desigualdad salarial a medida que los trabajadores más capacitados se vuelven más valiosos, pero el modelo predice niveles de desigualdad mucho más altos que los observados en los datos, especialmente para la parte alta de la distribución. Además, este escenario no produce cambios en la estructura de la mano de obra, por lo que no explica el aumento en las posiciones gerenciales en la economía estadounidense.

La explicación que se adapta mejor al aumento en la desigualdad salarial en Estados Unidos, es un aumento más acelerado en la complejidad de los problemas comparado con el crecimiento de las habilidades de los trabajadores. El conocimiento de las personas se quedó rezagado frente a los nuevos cambios tecnológicos. En este caso, las personas con más conocimiento –los trabajadores “superestrella”–, se vuelven más valiosas y devengan mayores salarios. En contraste, la mano de obra poco calificada queda relegada y empieza a ganar menos. El crecimiento en los salarios es más acelerado para aquellos afortunados que logran aprender a solucionar las nuevas posibilidades de producción que genera el cambio tecnológico. En la Figura 1 se muestra que el aumento de desigualdad entre 1990 y 2010 para Estados Unidos fue generalizado a través de la distribución de ingresos. El modelo de los autores logra replicar esta polarización en salarios incrementando K, el parámetro que captura la complejidad de los problemas relativa al conocimiento de los trabajadores. A medida que este parámetro aumenta, la estructura de la economía cambia, incrementando el número de supervisores para solucionar los problemas más complejos. Esto en línea con el incremento de posiciones gerenciales observado en los datos (Figura 2).

 

Figura 1. Curvas de Lorenz 1990-2010 y ajuste del modelo

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La Figura 2 detalla los cambios en la composición de la fuerza de trabajo cuando los procesos productivos se vuelven más elaborados. El número de trabajadores rasos disminuye a medida que incrementa la proporción de trabajadores en las posiciones de mando más altas. Entre tanto, los mandos intermedios mantienen su participación. Esto en línea con el incremento de posiciones gerenciales observado en los datos (Figura 2).

Figura 2. Proporción de trabajadores y supervisores en cada nivel de la jerarquía

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Si la creciente desigualdad de salarios y la nueva estructura del mercado laboral estadounidense es consecuencia de una mayor complejidad en los procesos productivos, es necesario indagar qué fue lo que produjo dichos cambios y por qué no mejoró el conocimiento de los trabajadores simultáneamente. Esto es de particular importancia dado que los cambios documentados no mejoran el bienestar de la economía. Es decir, las ganancias salariales de los trabajadores de mayores habilidades no compensan las pérdidas de los que menos ganan. Futuras investigaciones deben explicar el rezago de la distribución de conocimiento frente a estas nuevas posibilidades de producción. Esto ayuda a formular políticas apropiadas que reduzcan la desigualdad de salarios y permitan aprovechar las nuevas tecnologías.